Nota del autor
Hace tiempo que tenía pensado escribir una novela sobre Dragon Ball Z, como una continuación directa del manga original de Akira Toriyama, imaginando cómo podría haber seguido la historia respetando su lógica y su espíritu, y dejando al margen —al menos en lo principal— los acontecimientos de Dragon Ball Super, Dragon Ball GT o Dragon Ball Daima, aunque en algunos casos pueda tomar ideas o inspiración de ellas.
Soy consciente de que este proyecto puede considerarse otro fanfic más. Sin embargo, no pretendo ofender a ningún fan ni imponer una visión sobre la obra original. Mi único objetivo es crear mi propia historia, disfrutar escribiéndola y, con suerte, hacer que otros fans también disfruten leyéndola.
En un principio, pensé en utilizar personajes de las películas, pero intentando respetar la forma de trabajar de Toriyama, quien era bastante conservador en ese sentido, he preferido centrarme en crear personajes nuevos. Aun así, es posible que aparezcan algunos personajes de series posteriores, como Beerus, entre otros, además de algunas ideas inspiradas en distintas sagas y películas.
Mi intención no es romper completamente con estas obras, sino ofrecer una reconstrucción y reinterpretación personal de muchas de ellas, integrándolas de forma coherente dentro de esta historia.
El origen del título: Eternal
El título Dragon Ball Z: Eternal nace de la idea de situar esta obra cronológicamente como una continuación directa de Z, anterior a Dragon Ball GT y, por supuesto, al fanart Dragon Ball AF, sin olvidar que esta historia también es, en esencia, un fanfic.
Busqué una relación con esas siglas. Al ser una obra anterior a AF, tomé las letras anteriores a la A y la F, llegando a la Z (que no necesita presentación) y a la E. Sin embargo, “ZE” sonaba extraño, así que decidí buscar un título más atractivo, sonoro y con significado.
Así nació Eternal.
Este nombre representa que el espíritu de Dragon Ball sigue vivo, que nunca muere. Además, está vinculado con parte de la trama de una forma bastante filosófica… aunque prefiero no destripar nada por ahora.
Intención de la obra
Tampoco pretendo crear otra obra fan basada únicamente en transformaciones exageradas y “flipadas” sin sentido.
Al no tratarse (por el momento) de un manga, sino de una novela, la trama debe tener consistencia, ya que no podemos apoyarnos únicamente en lo visual. Mi objetivo es desarrollar una historia sencilla, coherente y entretenida, fiel al espíritu del manga y del anime original.
Sin olvidar, por supuesto, la acción, los combates y la emoción que siempre han definido a Dragon Ball.
Esta obra es, ante todo, un pequeño homenaje a Akira Toriyama, un genio irrepetible al que no sobran palabras para agradecerle todo lo que nos ha dado.
Y ahora sí…
Comenzamos.
Capítulo anterior
Tras la derrota de Majin Boo, Son Goku logró salvar a la Tierra gracias al poder reunido de todo el universo mediante la Genkidama.
Antes de que Boo desapareciera definitivamente, Goku pidió un último deseo: que aquel enemigo tan terrible renaciera como una persona bondadosa, dándole así una segunda oportunidad.
Diez años de paz siguieron a aquella batalla. La Tierra vivió una era tranquila, sin grandes amenazas, mientras los Guerreros Z continuaban entrenando.
Durante el Torneo Mundial de Artes Marciales, Goku se reencontró con el fruto de aquel deseo: Uub, un joven con un potencial inmenso y un corazón puro, reencarnación del maligno Majin Boo.
Al reconocer su poder, Goku decidió marcharse con él para entrenarlo, confiándole el futuro de la protección del planeta y abriendo así una nueva etapa para los Guerreros Z.
Sin embargo, lo que parecía el inicio de una era de esperanza… pronto daría paso a una amenaza mucho mayor.
Dragon Ball Z: Eternal – Capítulo 1: El Legado de Uub
Son Goku observaba a Uub, que viajaba sobre la nube Kinton, deslizándose por un cielo completamente despejado. La brisa rozaba su rostro y, sin darse cuenta, recuerdos de su infancia comenzaron a aflorar.
Al sur, cerca de un espeso desierto, descendieron en una pequeña aldea junto a un río. Allí vivía la familia de Uub… y alguien más.
Un rostro conocido, era un señor mayor, aún no llegaba a ser anciano… con espesa barba blanca, pero mantenía su mirada y semblante serios, además de vestimentas budistas, su lunar rojo en la frente y turbante. ¡Era Nam!
—Ub… ¿Goku? ¿Eres tú? —preguntó incrédulo, al igual que Uub, que miraba confuso a su padre—. ¿Qué te trae por aquí? ¿Ya ha terminado el gran torneo?
Goku se rascó la cabeza, algo nervioso.
—Verás…
Uub, incapaz de contener su emoción, se adelantó:
—¡Es un gran maestro de artes marciales y quiere entrenarme!
Goku sonrió.
—Uub es un chico especial. Tiene un potencial formidable. Podría convertirse en un guerrero extraordinario.
Nam lo observó con atención.
—Soy su padre. Lo conozco mejor que nadie… además es un regalo divino que me trajo Dios después de escuchar mis plegarias, lo supe al nacer… veo que tú también lo has visto para querer entrenarlo, ¿verdad?
El rostro de Goku se volvió serio.
—La verdad es que… es la reencarnación de Majin Buu.
Nam se sobresaltó.
—¡¿Qué?!
—Tranquilo —respondió Goku con naturalidad—. Cuando alguien se reencarna, su energía oscura se purifica. La maldad depende de cómo viva su nueva vida. Y tu hijo es un buen chico.
Nam miró a Uub con ternura.
—Sí… lo es. Entonces cuídalo, Goku. Hazlo el guerrero más poderoso de la Tierra.
—Eso sin dudarlo —respondió Goku con una gran sonrisa mientras alzaba el pulgar.
—La última vez que te vi eras tan solo un niño… con una fuerza y un entusiasmo increíbles, eso sí, aún así no existía una diferencia tan descomunal entre tus poderes y los míos… Ahora en cambio noto que tu aura es inmensa… Nos salvaste de Majin Boo, Goku, sé que fuiste tú, y de Cell también —dijo Nam con respeto y admiración.
—Bueno… lo de Cell fue un poco diferente… —murmuró Goku.
Uub abrazó fuerte a sus padres mientras se despedían con los ojos llorosos.
Goku lo cargó a sus espaldas con una sonrisa, y Uub pudo ver a su familia despidiéndose emocionada mientras se alejaban en la distancia.
El comienzo del entrenamiento
Horas después, Goku llevó a Uub a un valle apartado, rodeado de montañas y aire puro. Era un lugar donde él mismo había entrenado en su juventud.
—Aquí vamos a entrenar —dijo entusiasmado—. Primero aprenderás el estilo de mi abuelo Son Gohan, y luego lo combinaremos con el estilo Tortuga.
Uub lo miraba con nervios y emoción.
—Maestro… ¿por qué yo? ¿Por qué me elegiste?
Goku lo observó con una seriedad poco habitual.
—Porque capté tu ki hace tiempo.
—¿Ki?
—Tu energía vital. Es increíblemente poderosa, aunque aún no sabes usarla del todo. Pero hay algo más… Desde hace meses siento energías misteriosas acercándose a la Tierra. Son muy fuertes. No sé si son hostiles.
Uub tragó saliva.
—¿Cuándo llegarán?
Goku pensó unos segundos.
—En unos tres meses.
—¿¡Tan poco!? —exclamó Uub—. ¡No estaré preparado!
Goku sonrió con confianza y dijo con voz inspiradora:
—Cuando yo tenía tu edad, no era tan fuerte como tú lo eres ahora… claro que tuve grandes maestros que me enseñaron muchas cosas y acabé siendo lo que soy ahora… pero nunca dejé de creer en mí mismo. Solo tienes que creer en ti y dejar que tu poder fluya libremente. Con disciplina y algo de paciencia lo lograremos.
El muchacho respiró hondo. Dentro de él, una chispa de esperanza comenzó a arder. Si Goku confiaba en él… no podía fallar.
Y mientras las estrellas iluminaban el cielo nocturno, la Tierra se preparaba sin saberlo para una nueva amenaza que cambiaría su destino para siempre.


