martes, 23 de junio de 2026

Dragon Ball Z: Eternal – Capítulo 2: El Despertar del Ki

Dragon Ball Z: Eternal



 – Capítulo 2: El Despertar del Ki





El sol ya empezaba a descender sobre el valle, iluminando la playa donde Goku en su día conoció al Maestro Roshi y donde había decidido enseñar a Uub a controlar su ki. El sonido de las olas golpeaba suavemente las rocas, acompañando la tensión del entrenamiento.

—Mira, Uub, primero te mostraré cómo se libera la energía.

—Observa —expresó Goku muy tranquilo mientras cerraba los ojos e intentaba contener su ki.

Al instante puso su pose habitual para hacer el famoso Kame Hame Ha!!
Goku pegó un grito que sacudió la arena.
 De sus manos comenzaba a emanar una energía resplandeciente que brillaba más que el sol.
De repente, aquella energía se volvió inmensa y salió disparada con fuerza hacia el mar.

El impacto provocó una gigantesca explosión de agua, levantando enormes columnas marinas mientras las olas golpeaban violentamente la costa.

Uub lo miraba con los ojos abiertos, estaba alucinando ante tal poder, al instante trató de imitar cada movimiento de su maestro. Concentró su ki, cerró los puños… pero nada ocurrió.

—No pasa nada, solo relájate —dijo Goku con su típica sonrisa—. Inténtalo de nuevo.
El chico frunció el ceño y volvió a intentarlo. La arena tembló ligeramente, pero ninguna bola de energía apareció en sus manos.

Goku lo miró, y bajó la cabeza desilusionado.

—Lo siento, Uub… igual me equivoqué contigo y no eres el guerrero formidable que buscaba. Igual el ki que capté no era el tuyo… tendré que buscar a ese guerrero formidable para entrenarlo… —dijo Goku con un rostro más serio de lo habitual—. Quizás tengamos que dejarlo aquí… lo siento mucho…

A Uub de repente le comenzaron a salir lágrimas de los ojos mientras apretaba los puños y mandíbula con tanta fuerza que sus dientes chirriaban. Una enorme rabia comenzó a recorrer todo su cuerpo.

—¡He dejado el torneo, a mi familia y amigos para que me entrenes y ahora te atreves a decirme eso! ¡¿Que no soy yo el aura que sentiste?! ¡¿No pudiste haber pensado eso antes?! ¡¿Te crees que puedes jugar así con mis sentimientos?!

De repente, una explosión de energía surgió de su cuerpo. Su aura ya no era la azul habitual de un humano, sino más bien violeta tirando a rosa, como la de Majin Boo. En ese instante, una bola de ki gigantesca brotó de sus manos de forma repentina, casi tan grande como el Kame Hame Ha de Goku. El aire se comprimió con fuerza y un brillo cegador iluminó toda la playa.

—¡Eso es! ¡Así se libera la energía! ¡Me recuerdas mucho a mi hijo Son Gohan! A ambos os cuesta mucho soltar el ki si no existe una motivación real que os obligue a hacerlo, pero cuando lo soltáis tenéis un ki oculto espectacular!!! —gritó Goku emocionado.
Uub cayó agotado sobre la arena, respirando con dificultad, mientras la bola de energía desaparecía lentamente.

—Lo siento por ser tan duro contigo, Uub, necesitaba sacar todo tu potencial.

—Está bien, maestro —dijo Uub sonriendo—. ¡Prometo darlo todo la próxima vez!

—Eso me gusta —respondió Goku—. ¡Ahora a descansar un poco! Mañana seguimos con el entrenamiento.

De repente, Goku lanzó una lata de bebida energética hacia él. Uub la atrapó y ambos rieron mientras bebían juntos, sintiendo cómo el cansancio cedía un poco.
Ambos se percataron de que ya se había hecho de noche.
Uub se sentó sobre las rocas mientras sostenía su refresco en la mano y miró confuso hacia las estrellas.

—¿Y esa gente que vendrá… es muy poderosa? ¿Más que tú?
—No lo sé a ciencia cierta, Uub —respondió Goku con calma—. Desde tan lejos no capto las energías de forma muy aguda. Lo que sé es que son muchas energías… probablemente un ejército. Y todas se dirigen hacia la Tierra, por lo que hay que estar preparados.

—Goku, ¿por qué no has avisado a tus amigos para que entrenen?

—Pues la verdad es que no caí en aquel preciso momento… pero de seguro que ellos también estarán captando el ki. No tan temprano como yo, pero en cuanto más se acercan es más perceptible; de hecho ahora es más notorio que ayer, de seguro que ya lo han notado.

Uub bajó la mirada, pensativo.

Mientras tanto…

Mr. Satán estaba viendo un programa deportivo en la televisión mientras Boo devoraba pastelitos junto a Bee. El monstruo rosado parecía completamente aburrido.
—¡Prefiero ver dibujos! —se quejó Boo mientras se llevaba otro pastelito a la boca.
—Buu, ya has visto toda la mañana Dr. Slump —respondió Mr. Satán sin apartar la vista del televisor—. Ahora son los Eventos Deportivos del Verano que se celebran en Ciudad Satán. No entiendo cómo puedes ser tan poderoso y no interesarte por los deportes...
De repente, un pastelito rosa cayó de la mano de Boo y rodó por el suelo.
Boo había captado algo.
—¿Boo? Perdona si te he ofendido... —dijo Mr. Satán al ver que no respondía.
Boo se levantó lentamente y miró pensativo hacia la ventana.
—Hay... algo raro...
Su expresión, normalmente alegre e infantil, se volvió seria por unos instantes.
En algún lugar muy lejano, una energía desconocida avanzaba hacia la Tierra.

Mientras tanto en Capsule Corp…
Vegeta cenaba junto a su familia, pensativo.
—¿Por qué se habrá ido tan precipitadamente… y para entrenar a ese chico?
De repente, su expresión cambió. Había captado algo.
—¡Maldita sea, Kakarot…! Tú ya lo sabías desde hace mucho antes. Sabías que un ejército se estaba acercando a la Tierra y no nos has avisado…
Se levantó bruscamente.
—¡Trunks, acuéstate! Mañana entrenamos duramente y no admito preguntas impertinentes.
—Padre, tengo examen de…
—¡No me importa! La Tierra puede estar corriendo peligro. Eso es más importante ahora mismo que tus estudios.

En casa de Goku, Chi-Chi estaba triste.
—Otra vez nos ha abandonado…
—Madre, seguro que regresará pronto —intentó consolarla Gohan.
De repente, Gohan se quedó en silencio.
—¿Y esa energía…? Son varias energías muy poderosas… ya entiendo. Por eso mi padre se fue a entrenar sin siquiera dejar acabar el torneo…
—Goten, mañana entrenamos.
—¿Mañana…? —dijo el joven intentando buscar una excusa.
—Soy vuestro profesor de ciencias naturales este curso, no me podéis mentir. No tenéis exámenes hasta el mes que viene. Debemos entrenar duramente antes y después de clases. Piccolo nos será de ayuda.
—Gohan… tú también lo has notado —se escuchó una voz firme desde la lejanía.
—Sí, Piccolo —respondió Gohan.
—Avisaré telepáticamente a los demás guerreros —continuó Piccolo—. Puede que cuando ese ki esté más cerca no tengan mucho tiempo de entrenamiento.
Y así, todos los Guerreros Z fueron avisados y se prepararon para la amenaza que estaba por llegar.



Tres meses habían pasado desde que Goku decidió entrenar a Uub. El valle donde todo comenzó ahora vibraba con la fuerza de los dos guerreros, mientras combatían a plena intensidad.
—¡Vamos, Uub! —gritó Goku, concentrando su ki—. ¡Esquiva esto!
Una onda de energía se disparó hacia el joven, pero Uub reaccionó justo a tiempo, desviándola con un salto ágil. Antes de que pudiera recuperar el aliento, Goku desapareció de su vista y apareció a menos de un metro, golpeándole con un puñetazo que lo levantó del suelo.
Uub apenas tuvo tiempo de reaccionar. Cuando vio a Goku preparando un rodillazo, Uub desapareció, alejándose así del peligro, pero apareció Goku detrás suyo para golpearle con una patada en las costillas.
Uub cayó varios metros hacia atrás, golpeándose contra unas rocas que quedaron hechas añicos. Uub, jadeando, apretó los dientes y volvió a levantarse, quitándose el polvo de su cuerpo.
—¡Aún no he terminado!
Goku sonrió y salió volando hacia el cielo.
—Venga, Uub… demuéstrame que puedes dominar la batalla en altura.
Uub dio un potente salto impulsado por su ki, elevándose hasta alcanzarlo. El aire vibraba a su alrededor mientras ambos se enfrentaban en plena altura.
Intercambiaron golpes a gran velocidad, puñetazos y patadas que hacían retumbar el aire con cada impacto. Goku, con una rápida patada, alejó a Uub varios metros.
Uub, ya irritado, extendió sus manos.
—¡¡Aaahhh!!
Liberó una enorme ráfaga de energía que explotó rápidamente en dirección a Goku.
Pero en el último instante, Goku desapareció.
Apareció justo detrás de Uub y lanzó un golpe directo…
Pero atravesó su cuerpo.
—¿Qué…?
La figura de Uub desapareció como humo.
—¿Era un holograma? Aprendes rápido, Uub… —dijo Goku sorprendido mientras miraba alrededor.
Entonces alzó la vista. Otro “Uub” permanecía suspendido sobre él.
—Otro holograma…
En ese mismo instante, el verdadero Uub apareció por un lateral y lanzó una patada con todas sus fuerzas al costado de Goku.
El impacto fue brutal.
Goku salió despedido desde el cielo y se estrelló violentamente contra el suelo, levantando una enorme nube de polvo.
Durante unos segundos todo quedó en silencio.
Entonces una ráfaga luminosa explotó desde el centro del cráter.
El viento comenzó a sacudir el valle mientras una energía dorada envolvía el cuerpo de Goku. Su cabello se erizó y se volvió dorado, mientras sus ojos adquirían un tono verde esmeralda.
Se había transformado en Super Saiyan.
El aura que lo rodeaba crepitaba con una fuerza abrumadora.
Uub abrió los ojos impresionado, había escuchado hablar a su maestro del estado de super saiyan pero nunca lo había visto.
—¡E-esto es… increíble…!
La presión del ki de Goku era tan intensa que incluso respirar se volvía difícil.
Se movió tan rápido que fue imperceptible para la vista de Uub.
Un solo puñetazo de Goku hizo que Uub cayera al suelo, jadeando:
—¡El SSJ… es demasiado fuerte para mí…! —murmuró agotado, pero con determinación.
Goku se inclinó sobre una rodilla, respirando profundamente, aunque mantenía una sonrisa confiada.
—No te castigues tanto a ti mismo, en tan solo 3 meses de duro entrenamiento has mejorado muchísimo… ni Krilin, Yamcha o Ten Shin Han podrían vencerme en este estado. Tú eres joven, aún puedes mejorar muchísimo.
Uub lo miró con asombro.
—¿En serio, maestro…?
—Sí —asintió Goku—. En un año serás un guerrero increíble, incluso más poderoso que un saiyajin de fase uno.
—¿Fase uno? ¿Que aún hay más transformaciones?
—Tranquilo Uub, tiempo al tiempo —dijo Goku mientras le tocaba la cabeza amistosamente.
Ambos permanecieron unos segundos recuperando el aliento, cuando de repente algo cambió.
Un ki extraño, oscuro y potente surgió a lo lejos. Goku y Uub lo captaron al instante, y no eran los únicos: el resto de los Guerreros Z, dispersos por la Tierra, también sintieron la perturbación.
—Eso… —dijo Goku frunciendo el ceño—. No es algo que provenga de este mundo…
Uub se incorporó lentamente, con el corazón latiendo con fuerza.
—¿Qué es eso, maestro?
—Creo que ya están aquí —respondió Goku con seriedad—.
Toma, Uub —añadió mientras sacaba una habichuela mágica—. La necesitarás.
Ambos se la tomaron para recuperar sus energías.
El cielo se tiñó de un leve resplandor oscuro en el horizonte. El entrenamiento había sido intenso, pero lo que venía requerirá mucho más que fuerza y velocidad.
Y así, todos los Guerreros Z sintieron la presencia que estaba viniendo y se prepararon para la amenaza que estaba por llegar.

martes, 3 de marzo de 2026

Dragon Ball Z: Eternal – Capítulo 1: El Legado de Uub

 

Nota del autor

Hace tiempo que tenía pensado escribir una novela sobre Dragon Ball Z, como una continuación directa del manga original de Akira Toriyama, imaginando cómo podría haber seguido la historia respetando su lógica y su espíritu, y dejando al margen —al menos en lo principal— los acontecimientos de Dragon Ball Super, Dragon Ball GT o Dragon Ball Daima, aunque en algunos casos pueda tomar ideas o inspiración de ellas.

Soy consciente de que este proyecto puede considerarse otro fanfic más. Sin embargo, no pretendo ofender a ningún fan ni imponer una visión sobre la obra original. Mi único objetivo es crear mi propia historia, disfrutar escribiéndola y, con suerte, hacer que otros fans también disfruten leyéndola.

En un principio, pensé en utilizar personajes de las películas, pero intentando respetar la forma de trabajar de Toriyama, quien era bastante conservador en ese sentido, he preferido centrarme en crear personajes nuevos. Aun así, es posible que aparezcan algunos personajes de series posteriores, como Beerus, entre otros, además de algunas ideas inspiradas en distintas sagas y películas.

Mi intención no es romper completamente con estas obras, sino ofrecer una reconstrucción y reinterpretación personal de muchas de ellas, integrándolas de forma coherente dentro de esta historia.


El origen del título: Eternal

El título Dragon Ball Z: Eternal nace de la idea de situar esta obra cronológicamente como una continuación directa de Z, anterior a Dragon Ball GT y, por supuesto, al fanart Dragon Ball AF, sin olvidar que esta historia también es, en esencia, un fanfic.

Busqué una relación con esas siglas. Al ser una obra anterior a AF, tomé las letras anteriores a la A y la F, llegando a la Z (que no necesita presentación) y a la E. Sin embargo, “ZE” sonaba extraño, así que decidí buscar un título más atractivo, sonoro y con significado.

Así nació Eternal.

Este nombre representa que el espíritu de Dragon Ball sigue vivo, que nunca muere. Además, está vinculado con parte de la trama de una forma bastante filosófica… aunque prefiero no destripar nada por ahora.


Intención de la obra

Tampoco pretendo crear otra obra fan basada únicamente en transformaciones exageradas y “flipadas” sin sentido.

Al no tratarse (por el momento) de un manga, sino de una novela, la trama debe tener consistencia, ya que no podemos apoyarnos únicamente en lo visual. Mi objetivo es desarrollar una historia sencilla, coherente y entretenida, fiel al espíritu del manga y del anime original.

Sin olvidar, por supuesto, la acción, los combates y la emoción que siempre han definido a Dragon Ball.

Esta obra es, ante todo, un pequeño homenaje a Akira Toriyama, un genio irrepetible al que no sobran palabras para agradecerle todo lo que nos ha dado.

Y ahora sí…

Comenzamos.





Capítulo anterior


Tras la derrota de Majin Boo, Son Goku logró salvar a la Tierra gracias al poder reunido de todo el universo mediante la Genkidama.

Antes de que Boo desapareciera definitivamente, Goku pidió un último deseo: que aquel enemigo tan terrible renaciera como una persona bondadosa, dándole así una segunda oportunidad.

Diez años de paz siguieron a aquella batalla. La Tierra vivió una era tranquila, sin grandes amenazas, mientras los Guerreros Z continuaban entrenando.

Durante el Torneo Mundial de Artes Marciales, Goku se reencontró con el fruto de aquel deseo: Uub, un joven con un potencial inmenso y un corazón puro, reencarnación del maligno Majin Boo.

Al reconocer su poder, Goku decidió marcharse con él para entrenarlo, confiándole el futuro de la protección del planeta y abriendo así una nueva etapa para los Guerreros Z.

Sin embargo, lo que parecía el inicio de una era de esperanza… pronto daría paso a una amenaza mucho mayor.





Dragon Ball Z: Eternal – Capítulo 1: El Legado de Uub





Son Goku observaba a Uub, que viajaba sobre la nube Kinton, deslizándose por un cielo completamente despejado. La brisa rozaba su rostro y, sin darse cuenta, recuerdos de su infancia comenzaron a aflorar.

Al sur, cerca de un espeso desierto, descendieron en una pequeña aldea junto a un río. Allí vivía la familia de Uub… y alguien más.

Un rostro conocido, era un señor mayor, aún no llegaba a ser anciano… con espesa barba blanca, pero mantenía su mirada y semblante serios, además de vestimentas budistas, su lunar rojo en la frente y turbante. ¡Era Nam!

—Ub… ¿Goku? ¿Eres tú? —preguntó incrédulo, al igual que Uub, que miraba confuso a su padre—. ¿Qué te trae por aquí? ¿Ya ha terminado el gran torneo?

Goku se rascó la cabeza, algo nervioso.

—Verás…

Uub, incapaz de contener su emoción, se adelantó:

—¡Es un gran maestro de artes marciales y quiere entrenarme!

Goku sonrió.

—Uub es un chico especial. Tiene un potencial formidable. Podría convertirse en un guerrero extraordinario.

Nam lo observó con atención.

—Soy su padre. Lo conozco mejor que nadie… además es un regalo divino que me trajo Dios después de escuchar mis plegarias, lo supe al nacer… veo que tú también lo has visto para querer entrenarlo, ¿verdad?

El rostro de Goku se volvió serio.

—La verdad es que… es la reencarnación de Majin Buu.

Nam se sobresaltó.

—¡¿Qué?!

—Tranquilo —respondió Goku con naturalidad—. Cuando alguien se reencarna, su energía oscura se purifica. La maldad depende de cómo viva su nueva vida. Y tu hijo es un buen chico.

Nam miró a Uub con ternura.

—Sí… lo es. Entonces cuídalo, Goku. Hazlo el guerrero más poderoso de la Tierra.

—Eso sin dudarlo —respondió Goku con una gran sonrisa mientras alzaba el pulgar.

—La última vez que te vi eras tan solo un niño… con una fuerza y un entusiasmo increíbles, eso sí, aún así no existía una diferencia tan descomunal entre tus poderes y los míos… Ahora en cambio noto que tu aura es inmensa… Nos salvaste de Majin Boo, Goku, sé que fuiste tú, y de Cell también —dijo Nam con respeto y admiración.

—Bueno… lo de Cell fue un poco diferente… —murmuró Goku.

Uub abrazó fuerte a sus padres mientras se despedían con los ojos llorosos.

Goku lo cargó a sus espaldas con una sonrisa, y Uub pudo ver a su familia despidiéndose emocionada mientras se alejaban en la distancia.


El comienzo del entrenamiento

Horas después, Goku llevó a Uub a un valle apartado, rodeado de montañas y aire puro. Era un lugar donde él mismo había entrenado en su juventud.

—Aquí vamos a entrenar —dijo entusiasmado—. Primero aprenderás el estilo de mi abuelo Son Gohan, y luego lo combinaremos con el estilo Tortuga.

Uub lo miraba con nervios y emoción.

—Maestro… ¿por qué yo? ¿Por qué me elegiste?

Goku lo observó con una seriedad poco habitual.

—Porque capté tu ki hace tiempo.

—¿Ki?

—Tu energía vital. Es increíblemente poderosa, aunque aún no sabes usarla del todo. Pero hay algo más… Desde hace meses siento energías misteriosas acercándose a la Tierra. Son muy fuertes. No sé si son hostiles.

Uub tragó saliva.

—¿Cuándo llegarán?

Goku pensó unos segundos.

—En unos tres meses.

—¿¡Tan poco!? —exclamó Uub—. ¡No estaré preparado!

Goku sonrió con confianza y dijo con voz inspiradora:

—Cuando yo tenía tu edad, no era tan fuerte como tú lo eres ahora… claro que tuve grandes maestros que me enseñaron muchas cosas y acabé siendo lo que soy ahora… pero nunca dejé de creer en mí mismo. Solo tienes que creer en ti y dejar que tu poder fluya libremente. Con disciplina y algo de paciencia lo lograremos.

El muchacho respiró hondo. Dentro de él, una chispa de esperanza comenzó a arder. Si Goku confiaba en él… no podía fallar.

Y mientras las estrellas iluminaban el cielo nocturno, la Tierra se preparaba sin saberlo para una nueva amenaza que cambiaría su destino para siempre.


miércoles, 6 de noviembre de 2024

Capítulo 4: El Rastro del Lobo


Los hombres comenzaron a llamar a Eltek a través de la espesura del bosque, alzando sus voces con creciente urgencia. Cada grito resonaba entre los árboles, y aunque la luz del sol ya se había desvanecido, llevaban antorchas para iluminar el oscuro y denso camino. Talru se desvió en otra dirección, observando las sombras en busca de alguna señal.

Fue entonces cuando vio al lobo blanco de nuevo. Su mirada era intensa, y sus ojos parecían brillar con un extraño entendimiento. Talru sintió que el lobo trataba de decirle algo. Se acercó con cautela, levantando su antorcha, confiado en la protección que le ofrecía el fuego, pero el lobo no retrocedió. En cambio, se acercó lentamente a Talru, hasta que con un gesto suave, golpeó la mano del muchacho con su hocico antes de girarse y comenzar a caminar.

Talru observó cómo el lobo miraba hacia atrás, como si le invitara a seguirlo. Entonces comprendió: el lobo intentaba guiarlo. Se adentró en la espesura, siguiendo sus pasos. El camino no era fácil; era una zona rocosa y llena de matorrales, y Talru tenía que avanzar con cuidado para no perder de vista al lobo.

Finalmente, tras varios minutos de caminar entre la oscuridad y la maleza, Talru vio un claro en el bosque. Allí, junto a un manantial de aguas cristalinas, distinguió la silueta de Eltek. Estaba postrado en una roca, consciente pero evidentemente herido. Al ver a Talru, sus ojos se iluminaron con alivio.

—"¡Eltek!" —llamó Talru, acercándose.

—"Me alegra verte, Talru." —Eltek sonrió débilmente, pero se quejó al moverse—. "Creo que me rompí la pierna mientras huía. Un oso enorme me arrebató la presa que acababa de cazar y tuve que correr. No vi el cerro entre la espesura del bosque.

Eltek se lamentaba de haber perdido su presa, su mirada  llena de preocupación e indignación fue percibida por Talru.

—"Eso ya no importa, lo único importante es que estás bien."

Eltek sonrió con gratitud. Mientras Talru subía de nuevo el cerro para pedir ayuda, alzó el brazo y comenzó a mover la antorcha, agitando su brazo para ser más visible. Después de unos momentos, comenzó a silbar, un sonido agudo que cortó el silencio del bosque.

A lo lejos, los otros cazadores escucharon el silbido y vieron la luz de la antorcha de Talru. Makur, que había estado buscándolos con ansiedad, lideró al grupo hacia el claro, siguiendo el sonido y la luz que se movía en la distancia. Guiados por los destellos, finalmente llegaron al lugar donde Eltek y Talru los esperaban.

Eltek fue atendido de inmediato por los hombres, quienes lo llevaron de regreso al campamento con sumo cuidado.