Dragon Ball Z: Eternal
– Capítulo 2: El Despertar del Ki
El sol ya empezaba a descender sobre el valle, iluminando la playa donde Goku en su día conoció al Maestro Roshi y donde había decidido enseñar a Uub a controlar su ki. El sonido de las olas golpeaba suavemente las rocas, acompañando la tensión del entrenamiento.
—Mira, Uub, primero te mostraré cómo se libera la energía.
—Observa —expresó Goku muy tranquilo mientras cerraba los ojos e intentaba contener su ki.
Al instante puso su pose habitual para hacer el famoso Kame Hame Ha!!
Goku pegó un grito que sacudió la arena.
De sus manos comenzaba a emanar una energía resplandeciente que brillaba más que el sol.
De repente, aquella energía se volvió inmensa y salió disparada con fuerza hacia el mar.
El impacto provocó una gigantesca explosión de agua, levantando enormes columnas marinas mientras las olas golpeaban violentamente la costa.
Uub lo miraba con los ojos abiertos, estaba alucinando ante tal poder, al instante trató de imitar cada movimiento de su maestro. Concentró su ki, cerró los puños… pero nada ocurrió.
—No pasa nada, solo relájate —dijo Goku con su típica sonrisa—. Inténtalo de nuevo.
El chico frunció el ceño y volvió a intentarlo. La arena tembló ligeramente, pero ninguna bola de energía apareció en sus manos.
Goku lo miró, y bajó la cabeza desilusionado.
—Lo siento, Uub… igual me equivoqué contigo y no eres el guerrero formidable que buscaba. Igual el ki que capté no era el tuyo… tendré que buscar a ese guerrero formidable para entrenarlo… —dijo Goku con un rostro más serio de lo habitual—. Quizás tengamos que dejarlo aquí… lo siento mucho…
A Uub de repente le comenzaron a salir lágrimas de los ojos mientras apretaba los puños y mandíbula con tanta fuerza que sus dientes chirriaban. Una enorme rabia comenzó a recorrer todo su cuerpo.
—¡He dejado el torneo, a mi familia y amigos para que me entrenes y ahora te atreves a decirme eso! ¡¿Que no soy yo el aura que sentiste?! ¡¿No pudiste haber pensado eso antes?! ¡¿Te crees que puedes jugar así con mis sentimientos?!
De repente, una explosión de energía surgió de su cuerpo. Su aura ya no era la azul habitual de un humano, sino más bien violeta tirando a rosa, como la de Majin Boo. En ese instante, una bola de ki gigantesca brotó de sus manos de forma repentina, casi tan grande como el Kame Hame Ha de Goku. El aire se comprimió con fuerza y un brillo cegador iluminó toda la playa.
—¡Eso es! ¡Así se libera la energía! ¡Me recuerdas mucho a mi hijo Son Gohan! A ambos os cuesta mucho soltar el ki si no existe una motivación real que os obligue a hacerlo, pero cuando lo soltáis tenéis un ki oculto espectacular!!! —gritó Goku emocionado.
Uub cayó agotado sobre la arena, respirando con dificultad, mientras la bola de energía desaparecía lentamente.
—Lo siento por ser tan duro contigo, Uub, necesitaba sacar todo tu potencial.
—Está bien, maestro —dijo Uub sonriendo—. ¡Prometo darlo todo la próxima vez!
—Eso me gusta —respondió Goku—. ¡Ahora a descansar un poco! Mañana seguimos con el entrenamiento.
De repente, Goku lanzó una lata de bebida energética hacia él. Uub la atrapó y ambos rieron mientras bebían juntos, sintiendo cómo el cansancio cedía un poco.
Ambos se percataron de que ya se había hecho de noche.
Uub se sentó sobre las rocas mientras sostenía su refresco en la mano y miró confuso hacia las estrellas.
—¿Y esa gente que vendrá… es muy poderosa? ¿Más que tú?
—No lo sé a ciencia cierta, Uub —respondió Goku con calma—. Desde tan lejos no capto las energías de forma muy aguda. Lo que sé es que son muchas energías… probablemente un ejército. Y todas se dirigen hacia la Tierra, por lo que hay que estar preparados.
—Goku, ¿por qué no has avisado a tus amigos para que entrenen?
—Pues la verdad es que no caí en aquel preciso momento… pero de seguro que ellos también estarán captando el ki. No tan temprano como yo, pero en cuanto más se acercan es más perceptible; de hecho ahora es más notorio que ayer, de seguro que ya lo han notado.
Uub bajó la mirada, pensativo.
Mientras tanto…
Mr. Satán estaba viendo un programa deportivo en la televisión mientras Boo devoraba pastelitos junto a Bee. El monstruo rosado parecía completamente aburrido.
—¡Prefiero ver dibujos! —se quejó Boo mientras se llevaba otro pastelito a la boca.
—Buu, ya has visto toda la mañana Dr. Slump —respondió Mr. Satán sin apartar la vista del televisor—. Ahora son los Eventos Deportivos del Verano que se celebran en Ciudad Satán. No entiendo cómo puedes ser tan poderoso y no interesarte por los deportes...
De repente, un pastelito rosa cayó de la mano de Boo y rodó por el suelo.
Boo había captado algo.
—¿Boo? Perdona si te he ofendido... —dijo Mr. Satán al ver que no respondía.
Boo se levantó lentamente y miró pensativo hacia la ventana.
—Hay... algo raro...
Su expresión, normalmente alegre e infantil, se volvió seria por unos instantes.
En algún lugar muy lejano, una energía desconocida avanzaba hacia la Tierra.
Mientras tanto en Capsule Corp…
Vegeta cenaba junto a su familia, pensativo.
—¿Por qué se habrá ido tan precipitadamente… y para entrenar a ese chico?
De repente, su expresión cambió. Había captado algo.
—¡Maldita sea, Kakarot…! Tú ya lo sabías desde hace mucho antes. Sabías que un ejército se estaba acercando a la Tierra y no nos has avisado…
Se levantó bruscamente.
—¡Trunks, acuéstate! Mañana entrenamos duramente y no admito preguntas impertinentes.
—Padre, tengo examen de…
—¡No me importa! La Tierra puede estar corriendo peligro. Eso es más importante ahora mismo que tus estudios.
En casa de Goku, Chi-Chi estaba triste.
—Otra vez nos ha abandonado…
—Madre, seguro que regresará pronto —intentó consolarla Gohan.
De repente, Gohan se quedó en silencio.
—¿Y esa energía…? Son varias energías muy poderosas… ya entiendo. Por eso mi padre se fue a entrenar sin siquiera dejar acabar el torneo…
—Goten, mañana entrenamos.
—¿Mañana…? —dijo el joven intentando buscar una excusa.
—Soy vuestro profesor de ciencias naturales este curso, no me podéis mentir. No tenéis exámenes hasta el mes que viene. Debemos entrenar duramente antes y después de clases. Piccolo nos será de ayuda.
—Gohan… tú también lo has notado —se escuchó una voz firme desde la lejanía.
—Sí, Piccolo —respondió Gohan.
—Avisaré telepáticamente a los demás guerreros —continuó Piccolo—. Puede que cuando ese ki esté más cerca no tengan mucho tiempo de entrenamiento.
Y así, todos los Guerreros Z fueron avisados y se prepararon para la amenaza que estaba por llegar.
Tres meses habían pasado desde que Goku decidió entrenar a Uub. El valle donde todo comenzó ahora vibraba con la fuerza de los dos guerreros, mientras combatían a plena intensidad.
—¡Vamos, Uub! —gritó Goku, concentrando su ki—. ¡Esquiva esto!
Una onda de energía se disparó hacia el joven, pero Uub reaccionó justo a tiempo, desviándola con un salto ágil. Antes de que pudiera recuperar el aliento, Goku desapareció de su vista y apareció a menos de un metro, golpeándole con un puñetazo que lo levantó del suelo.
Uub apenas tuvo tiempo de reaccionar. Cuando vio a Goku preparando un rodillazo, Uub desapareció, alejándose así del peligro, pero apareció Goku detrás suyo para golpearle con una patada en las costillas.
Uub cayó varios metros hacia atrás, golpeándose contra unas rocas que quedaron hechas añicos. Uub, jadeando, apretó los dientes y volvió a levantarse, quitándose el polvo de su cuerpo.
—¡Aún no he terminado!
Goku sonrió y salió volando hacia el cielo.
—Venga, Uub… demuéstrame que puedes dominar la batalla en altura.
Uub dio un potente salto impulsado por su ki, elevándose hasta alcanzarlo. El aire vibraba a su alrededor mientras ambos se enfrentaban en plena altura.
Intercambiaron golpes a gran velocidad, puñetazos y patadas que hacían retumbar el aire con cada impacto. Goku, con una rápida patada, alejó a Uub varios metros.
Uub, ya irritado, extendió sus manos.
—¡¡Aaahhh!!
Liberó una enorme ráfaga de energía que explotó rápidamente en dirección a Goku.
Pero en el último instante, Goku desapareció.
Apareció justo detrás de Uub y lanzó un golpe directo…
Pero atravesó su cuerpo.
—¿Qué…?
La figura de Uub desapareció como humo.
—¿Era un holograma? Aprendes rápido, Uub… —dijo Goku sorprendido mientras miraba alrededor.
Entonces alzó la vista. Otro “Uub” permanecía suspendido sobre él.
—Otro holograma…
En ese mismo instante, el verdadero Uub apareció por un lateral y lanzó una patada con todas sus fuerzas al costado de Goku.
El impacto fue brutal.
Goku salió despedido desde el cielo y se estrelló violentamente contra el suelo, levantando una enorme nube de polvo.
Durante unos segundos todo quedó en silencio.
Entonces una ráfaga luminosa explotó desde el centro del cráter.
El viento comenzó a sacudir el valle mientras una energía dorada envolvía el cuerpo de Goku. Su cabello se erizó y se volvió dorado, mientras sus ojos adquirían un tono verde esmeralda.
Se había transformado en Super Saiyan.
El aura que lo rodeaba crepitaba con una fuerza abrumadora.
Uub abrió los ojos impresionado, había escuchado hablar a su maestro del estado de super saiyan pero nunca lo había visto.
—¡E-esto es… increíble…!
La presión del ki de Goku era tan intensa que incluso respirar se volvía difícil.
Se movió tan rápido que fue imperceptible para la vista de Uub.
Un solo puñetazo de Goku hizo que Uub cayera al suelo, jadeando:
—¡El SSJ… es demasiado fuerte para mí…! —murmuró agotado, pero con determinación.
Goku se inclinó sobre una rodilla, respirando profundamente, aunque mantenía una sonrisa confiada.
—No te castigues tanto a ti mismo, en tan solo 3 meses de duro entrenamiento has mejorado muchísimo… ni Krilin, Yamcha o Ten Shin Han podrían vencerme en este estado. Tú eres joven, aún puedes mejorar muchísimo.
Uub lo miró con asombro.
—¿En serio, maestro…?
—Sí —asintió Goku—. En un año serás un guerrero increíble, incluso más poderoso que un saiyajin de fase uno.
—¿Fase uno? ¿Que aún hay más transformaciones?
—Tranquilo Uub, tiempo al tiempo —dijo Goku mientras le tocaba la cabeza amistosamente.
Ambos permanecieron unos segundos recuperando el aliento, cuando de repente algo cambió.
Un ki extraño, oscuro y potente surgió a lo lejos. Goku y Uub lo captaron al instante, y no eran los únicos: el resto de los Guerreros Z, dispersos por la Tierra, también sintieron la perturbación.
—Eso… —dijo Goku frunciendo el ceño—. No es algo que provenga de este mundo…
Uub se incorporó lentamente, con el corazón latiendo con fuerza.
—¿Qué es eso, maestro?
—Creo que ya están aquí —respondió Goku con seriedad—.
Toma, Uub —añadió mientras sacaba una habichuela mágica—. La necesitarás.
Ambos se la tomaron para recuperar sus energías.
El cielo se tiñó de un leve resplandor oscuro en el horizonte. El entrenamiento había sido intenso, pero lo que venía requerirá mucho más que fuerza y velocidad.
Y así, todos los Guerreros Z sintieron la presencia que estaba viniendo y se prepararon para la amenaza que estaba por llegar.